Y revolviendo mis recuerdos, bolsas, cajas y cajones
encontré un escrito. Tuyo. No sé cuando lo habrás hecho, no sé dirigido a
quién, sólo sé que descubro siempre cosas nuevas a tu lado. “Me siento vacío”, “Te
necesito”, “Algún día quizás me encuentres”. Frases que rescato porque no tengo
el derecho de publicarlo entero, no tengo tu permiso, no te pregunté. Te necesito. Dichosa aquella persona que
haya sido la destinataria de esas dos palabras. Palabras que en sí no dicen
mucho más de lo que dicen, salvo porque salen de vos. ¿Necesitar? ¿Vos? Que extraño.
Me gustaría saber de dónde salieron esos sentimientos. Es un escrito que te hace
humano. Y si se podía ser más bello aún, con esas palabras, lo lograste…
domingo, 9 de diciembre de 2012
martes, 4 de diciembre de 2012
De engranajes
Y me
escapo de la realidad una vez más para intentar entenderme. Pocas veces pude
comprender el funcionamiento de mi cerebro, y cuando pienso que lo logré, llega
él a derribar mis hipótesis y teorías. ¿Tendrá algo en la sangre? ¿Algún tipo
de sustancia que sea atrayente a la mía? ¿Un imán en alguna costilla? No sé,
pero la atracción gravitacional que gira en torno a él es enorme, al menos
cuando estoy cerca.
Solo puedo tener en claro que el error fue mío. Fue mío al intentar cambiar algo que no estaba en mí poder lograr. Y creí que sí, mordí el anzuelo una vez más. Ilusa!
Solo puedo tener en claro que el error fue mío. Fue mío al intentar cambiar algo que no estaba en mí poder lograr. Y creí que sí, mordí el anzuelo una vez más. Ilusa!
¿Y
ahora?
lunes, 3 de diciembre de 2012
Finish him
Quizás la vida nos cruzó por algo, estoy segura de eso.
Todos absorbemos del otro lo que el otro tiene para dar. Y viceversa. La otra
persona toma de nosotros lo que nosotros podemos dar. Yo di todo, pero él… Quizás
ya el tiempo terminó. Quizás no tiene más nada que darme. Tal vez deba dejarlo
donde se merece, en el olvido.
Tarea fina, tarea difícil.
Dar todo y saber que no hay nada a cambio.
Agota.
Se agotó.
Se acabó lo que se daba.
Paciencia extrema.
Tarea fina, tarea difícil.
Dar todo y saber que no hay nada a cambio.
Agota.
Se agotó.
Se acabó lo que se daba.
Paciencia extrema.
¿Tanto para qué?
Me gustaría ponerle punto final a tanta mierda de una vez
por todas. Siempre creo poder vivir con eso, pero a veces simplemente flaqueo.
Domingo
Llueve y mucho. Normalmente
la melancolía y nostalgia que me generan los domingos es casi insuperable.
Salvo hoy, claro, porque encima de ser domingo, está lloviendo. No es una
lluvia torrencial, más bien un pequeño chaparrón. Pienso en vos. Pienso en vos
y en ése último día que nos vimos. Llovía también, justo como ahora. En la cama
escuchamos como las gotas golpeaban el techo. Y después de pocos minutos paró.
O al menos eso creo porque estábamos bastante ocupados desgarrándonos
mutuamente. Tenías que levantarte temprano ese día pero yo sabía que eso no iba
a suceder.
–“Maldición, paró de llover, voy a tener que ir al trabajo”, te quejaste. Me hubiese encantado quedarme con vos en la cama todo el día. Juro que todavía puedo sentirte al lado mío, piel a piel, sentir tus caricias, la suavidad de tu lengua en mi cuerpo, paseando por mis rincones, tus dientes mordiendo mis labios.
Y por eso me ponen tristes los domingos, porque no te tengo acá. Porque los domingos, de los 7 días de la semana, son los que más compartimos juntos desde que nos conocemos. Y si por mi fuera te regalaría todos y cada uno de los domingos que me quedan por el resto de mi vida.
Inclusive, te regalaría todos mis días, no sólo los domingos.
–“Maldición, paró de llover, voy a tener que ir al trabajo”, te quejaste. Me hubiese encantado quedarme con vos en la cama todo el día. Juro que todavía puedo sentirte al lado mío, piel a piel, sentir tus caricias, la suavidad de tu lengua en mi cuerpo, paseando por mis rincones, tus dientes mordiendo mis labios.
Y por eso me ponen tristes los domingos, porque no te tengo acá. Porque los domingos, de los 7 días de la semana, son los que más compartimos juntos desde que nos conocemos. Y si por mi fuera te regalaría todos y cada uno de los domingos que me quedan por el resto de mi vida.
Inclusive, te regalaría todos mis días, no sólo los domingos.
viernes, 30 de noviembre de 2012
Te quiero
“Desear no
es querer. Se desea lo que se sabe que no dura. Se quiere lo que se sabe que es
eterno.” Por eso te quiero, porque somos eternos. Y podría citar pedazos de
canciones o poemas pero sé que preferís que lo que escribo salga de adentro.
Por eso éste escrito, el número 80, es simplemente para recordarte una vez más,
que te quiero. Te quiero imperfecto como descubrí que sos, quiero tus
imperfecciones y tus perfecciones también. Te quiero entero y por partes. Te
quiero cerca y te quiero lejos. Te extraño. (Ése se me escapó). Quiero tu
sonrisa, quiero tu boca, tu lengua en mi paladar, te quiero todo. Quiero
sentirte. Quiero disfrutar, te quiero como mi recreo. Nuestro recreo. Te quiero
porque aprendí y sigo aprendiendo con vos.
Te quiero también, porque me gusta cuando sos vos el que dice “te quiero”.
Te quiero también, porque me gusta cuando sos vos el que dice “te quiero”.
jueves, 29 de noviembre de 2012
A nuestra manera.
Y estoy cansada de no poder
llegar a tu corazón. De que seas el único que pudo llegar al mío, y aun así
nada sucede. Me trago el llanto, no hay motivos para llorar. ¿O siempre los
hay? No, no voy a llorar esta vez, voy a recordar lo bueno y sonreír.
Estoy cansada, no quiero pensarte pero estás acá conmigo y no te vas. No te vas porque no quiero dejarte ir. Porque vos tampoco querés que te deje ir, porque significaría olvido. Y no está en mis planes olvidarte, de acá a un largo e indeterminado tiempo.
No paro de escribir, brotan las ideas que estaban adentro hace una semana ya. 7 días que separan mi visita al pueblo. 7 días que me separan de vos. Me lastimé el dedo y apretar la lapicera me duele mucho, pero más me duele tenerte lejos. A 360. Más duele extrañarte así, porque estás lejos, pero también estás acá y no te fuiste, ni te vas. Estás siempre. Que contradictorio. No quiero que te vayas tampoco. Te quiero para mí. Quiero un recreo eterno junto a vos. Y quizás no deba escribirlo, pero el impulso puede más y sólo dejo fluir lo que sale de mi cabeza. Me duele el dedo, ya no sé cuanto más voy a poder decir. Por las dudas dejo en claro que definitivamente lo mejor de nuestra piel, es que no nos deja huir. Te quiero, te adoro, te amo, te, absolutamente, todo. Perdoname por decirlo (no sé por qué te pido perdón por sentir) pero borré mis filtros y no creo que los tenga de acá en más, con vos y con lo que siento.
No precises dejar pasar cosas, me hace bien un Te Quiero, un beso, una mirada.
Me llenás a tu manera. Me hacés sentir plena. Me completás. Somos uno. Estamos hechos.
A tu manera.
A mi manera.
A nuestra manera.
Estoy cansada, no quiero pensarte pero estás acá conmigo y no te vas. No te vas porque no quiero dejarte ir. Porque vos tampoco querés que te deje ir, porque significaría olvido. Y no está en mis planes olvidarte, de acá a un largo e indeterminado tiempo.
No paro de escribir, brotan las ideas que estaban adentro hace una semana ya. 7 días que separan mi visita al pueblo. 7 días que me separan de vos. Me lastimé el dedo y apretar la lapicera me duele mucho, pero más me duele tenerte lejos. A 360. Más duele extrañarte así, porque estás lejos, pero también estás acá y no te fuiste, ni te vas. Estás siempre. Que contradictorio. No quiero que te vayas tampoco. Te quiero para mí. Quiero un recreo eterno junto a vos. Y quizás no deba escribirlo, pero el impulso puede más y sólo dejo fluir lo que sale de mi cabeza. Me duele el dedo, ya no sé cuanto más voy a poder decir. Por las dudas dejo en claro que definitivamente lo mejor de nuestra piel, es que no nos deja huir. Te quiero, te adoro, te amo, te, absolutamente, todo. Perdoname por decirlo (no sé por qué te pido perdón por sentir) pero borré mis filtros y no creo que los tenga de acá en más, con vos y con lo que siento.
No precises dejar pasar cosas, me hace bien un Te Quiero, un beso, una mirada.
Me llenás a tu manera. Me hacés sentir plena. Me completás. Somos uno. Estamos hechos.
A tu manera.
A mi manera.
A nuestra manera.
¿Qué has hecho?
Era una
pregunta tan simple y no encerraba metáforas ni nada detrás. Daba inicio a la
conversación que normalmente, si estaban solos, duraba escasos minutos antes de
que se arrancaran la ropa. Cualquier persona no le daría importancia a una
pregunta así, era como preguntar ¿cómo estás?, pero en ella generaba una mezcla
de sensaciones. Primero por la tonada con la cual él lo decía, era muy gracioso
escucharlo. Y segundo porque se le había pegado ese mismo tono de voz en su
cabeza; y de vez en cuando se encontraba preguntando a los demás ¿qué ha’ hecho?...
Maravillada
No sé como
lo hacía, pero lo hacía siempre. Uno nunca termina de conocer a una persona, y
menos a él. Tan distinto, particular y tan propio de él mismo. Era diferente
hasta en la forma de hablar. Utilizaba palabras que si bien eran cotidianas, no
lo eran demasiado. “Preciso tal
cosa”… Nunca decía necesito. Tal vez
se creía tan autosuficiente que decir necesitar
era demostrar debilidad, demostrar que era humano y NECESITABA cosas. Tal vez
no, tal vez solo formaba parte de su locura.
Después de casi un año de conocerlo, pensó que ya nada podía sorprenderla, que no había nada más por descubrir. Pero se equivocó una vez más. Ahora tenía la certeza de que nunca dejaría de seguir encontrando frases, gestos, formas divertidas que él cargaba consigo.
-¿Por qué te fijás en esas cosas?, preguntó él.
-“No lo sé, sólo me sale”…
Después de casi un año de conocerlo, pensó que ya nada podía sorprenderla, que no había nada más por descubrir. Pero se equivocó una vez más. Ahora tenía la certeza de que nunca dejaría de seguir encontrando frases, gestos, formas divertidas que él cargaba consigo.
-¿Por qué te fijás en esas cosas?, preguntó él.
-“No lo sé, sólo me sale”…
miércoles, 28 de noviembre de 2012
Palimpsesto
Me tallaste
a tu gusto y me amoldé a vos. Tengo costumbres tuyas, formas de decir y hacer
que no son mías, pero las hice propias. No sé si en algún momento pueda
cambiarlas de nuevo. Soy un palimpsesto hecho y derecho. Soy tu manuscrito,
ése que todavía conserva las huellas que dejaste en mi superficie. Si bien
fue borrada para dar lugar a la escritura que ahora existe, las huellas siempre
quedan y quedarán. Se puede borrar lo escrito para volver a escribir. ¿Pero se
borra del todo? Yo creo que no. Te voy a llevar siempre conmigo, debajo de la
piel.
Y pronto, sobre ella
también.
No importa. Ya fue.
En ese mismo momento supo cuál iba a ser el título para
éste escrito. Él le dijo, no te conviene escribir ahora, o tal vez te sirve
de catarsis y te ayuda, no sé.
Nunca sabe nada, o sabe poco. Tal vez sorprenda y sepa mucho. Pero no importa. Ya fue.
Era su respuesta para muchas cosas. Tan corta, odiosa y típica en él.
Nunca sabe nada, o sabe poco. Tal vez sorprenda y sepa mucho. Pero no importa. Ya fue.
Era su respuesta para muchas cosas. Tan corta, odiosa y típica en él.
Qué será lo que SI importe?
Existirá algo lo cual no pueda faltarle?
Será sólo conmigo que no importa? Que ya fue?
Existirá algo lo cual no pueda faltarle?
Será sólo conmigo que no importa? Que ya fue?
Quizás sí, quizás no. Quizás.. Sólo quizás.
Galope del corazón
Después de dos meses vuelvo a escribir. Desde otra postura,
con más experiencias vividas, quizás hasta sintiéndome distinta. Es raro porque
no me gustó como nos despedimos la última vez. Llanto, risas, sexo
desenfrenado, vestirse y adiós. Así somos, dos locos que no tienen reparo en nada,
ni siquiera en nosotros mismos. Muchas veces no pensamos, nos dejamos llevar, y
es esa la química que, quiera o no, siempre sigue intacta. ¿Cómo será volver a
verlo? ¿Podré resistirme a su boca? ¿A su piel? No sé cómo voy a reaccionar,
cómo va a reaccionar mi cuerpo, mi corazón. Pero más me asusta como va a
reaccionar él. ¿Le seguiré gustando? Quizás no. Quizás tiene un amor. Quizás
perdió el interés. O quizás, sólo quizás, la piel siga intacta.
domingo, 26 de agosto de 2012
Herida
Cuando un amor de esa talla se va, queda un hueco enorme. No
se llena con otro amor, queda eternamente vacío. Está en uno mismo cubrir el
agujero con hojas y ramas, poner un cartel de aviso para no pisarlo y hundirse,
o dejarlo al descubierto como una herida que necesita aire porque duele de
estar tan tapada.
Hagamos lo que hagamos el hueco está, y uno lo sabe. No tenemos que mentirnos.
Y está bien que esté, es una herida de guerra, de amor. Algo aprendimos y cada
vez que la miremos vamos a recordar las cosas lindas, pero también las feas.
Vamos a intentar no cometer los mismos errores que nos llevaron a causar esa
herida. Y así, paulatinamente, de la mano con el tiempo, esa herida abierta va
a dejar de doler. Servirá sólo como recordatorio y nos ayudará a seguir
adelante, sabiendo quienes somos, y quienes fuimos.
Queda en uno elegir sufrir, o aprender a convivir con ese hueco y pensar que pudo haber sido peor. Pero algo aprendimos.
Queda en uno elegir sufrir, o aprender a convivir con ese hueco y pensar que pudo haber sido peor. Pero algo aprendimos.
Memorias de un amor…
Memorias, me da la
impresión de que es algo pasado.
Haber sido todo y no ser nada.
Algo que se recuerda.
Algo que viene a la mente por algo.
Tener memoria.
Recordar.
Recuerdos.
Pasado.
Eso es.
Pasado.
Too late to apologize
Me cansé de no poder escribir. Pero me cansé también de
escribir siempre sobre la misma persona. El último fue dedicado a una nueva
persona que entró en mi vida y se está ganando un lugar importante. Pero no
quiero mezclas relatos. Primero lo primero. Estoy intentando dejar atrás a esa
persona que tanto bien me hizo en su momento, pero que tanto mal me hace hoy en
día. No tiene razón el decirme “no puedo darte lo que querés”, yo no QUIERO
nada señor. Pedía un mínimo de respeto ya que creo haber sido muy contemplativa
en muchas cuestiones. Usted también. Ambos tuvimos errores que dejamos en el
pasado. Pero creo aprender. Prueba-error, esa es mi forma, bien o mal es mía.
No puedo dejar el enojo de lado, porque ahora que me está perdiendo, me extraña
y me necesita. Quizás sea solo un reflejo, un espasmo involuntario, como los
que tiene dormido. No lo sé. Sólo sé que no sé nada. O se mucho y poco a la
vez. Estoy confundida. Ya no sé qué línea de pensamiento seguir ni que estoy
escribiendo. Releo.
Prosigo. Un manotazo de ahogado que no sirve para nada porque ya es tarde. ¿Le
molesta que lo saque de mi vida? ¿Le duele? No lo sé, hasta quizás le es
indiferente. No hizo nada para mantenerme a su lado. Absolutamente NADA. Ahora
mi amigo, it’s too late to apologize.
viernes, 17 de agosto de 2012
Horizonte
No sé qué es lo que tiene pero lo tiene. Logra que
piense en él día y noche. Que me levante con una sonrisa y pase la mayor parte
del día paseándolo en mi cabeza. Es poco tiempo, pero a la misma vez es una
vida, sé que él me va a entender. De hecho él me entiende, me complace, me
gusta, me hace bien. Me valora. Se preocupa. ¿Hace cuánto no conocía a alguien
así? Tanto dolor, tanto sufrimiento ¿para qué? Por un mero capricho que se
tiene que terminar lo antes posible.
…Y quién dice que no sea él, el indicado, el que tenga el poder de hacerme
feliz. El que salte esa maldita valla que tengo instalada en el corazón y logre
quedarse ahí. No quiero apresurarme, pero realmente ésta vez sé que es distinta…
No soy buena con las palabras (o como dice él: -No sos buena hablando en todo caso), será por eso que me gusta escribir. Es muy nuevo esto de inspirarme en otra persona. Es un mundo que quiero empezar a explorar de a poco, pero pisando fuerte.
Simplemente me hace bien, me llena.
No soy buena con las palabras (o como dice él: -No sos buena hablando en todo caso), será por eso que me gusta escribir. Es muy nuevo esto de inspirarme en otra persona. Es un mundo que quiero empezar a explorar de a poco, pero pisando fuerte.
Simplemente me hace bien, me llena.
sábado, 11 de agosto de 2012
No Fear
Me daría miedo no tenerte el día de mañana, léase
"tenerte" en sentido abstracto. ¿Qué sentido tendría éste blog? Siguiendo
con la línea de la filosofía no podría usarte
para seguir escribiendo. ¡Qué triste! Lo pienso y me voy haciendo chiquita. Podría
escribir sobre el desamor, sobre extrañar, sobre el odio, pero no sería lo mismo.
Algo se tensaría en mí y se rompería.
¡¿Pensando?!
Estoy pensando en voz alta.
¡¿Pensando?!
Filosofando bis
Capaz que al ser humano le gusta ponérsela de trucha contra
el piso. Es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. ¿Dos? Yo
diría tres, cuatro y puedo seguir contando. ¿Qué nos hace tan estúpidos? Quizás
nacimos así, con discapacidades, o tal vez las fuimos adquiriendo al ir
formando parte de la misma sociedad.
Me planteo esto porque me sorprende que conociéndolo tanto, qué le gusta, qué
le disgusta, cómo es y cómo no es, yo siga tropezando una y otra vez con lo
mismo. En algunos momentos parece que no lo conozco en absoluto, y puedo dar fe de que no es así. Cometiendo una y otra vez los mismos errores. Me encantaría
decir que son deslices convertidos en aciertos, pero no creo tener mucha razón.
Debería empezar a pensar un poco más. Es que es difícil. Me pongo mi chaleco anti-N pero aún así las balas penetran cada vez más profundo.
Debería empezar a pensar un poco más. Es que es difícil. Me pongo mi chaleco anti-N pero aún así las balas penetran cada vez más profundo.
Maldición.
jueves, 9 de agosto de 2012
Filosofando
Uno aprende cosas todos los días. Hoy me tocó asimilar algo
sobre la filosofía y el valor de las cosas. Todo posee un valor intrínseco, o
sea, algo que vale por lo que es, no importa lo que brinda; y un valor instrumental:
cuando se valora algo como medio para obtener otra cosa, posee una utilidad
práctica.
Esto me llevó a deducir algunas cuestiones. Creo que él, no hace falta decir
quien, posee ambos valores para mí. No sé si eso sea posible, pero yo no soy
quien lo determina, simplemente doy mi punto de vista.
Por un lado él vale por lo que es, no importa que dé o que no dé. Aunque lo pienso siempre, uno en el fondo siempre espera un mínimo de retribución, no en cuanto a sentimientos, simplemente actitudes.
Por otra parte, también posee un valor instrumental. No porque lo utilice conscientemente y con maldad para conseguir algo. Pero si lo pienso bien, él es mi medio para conseguir satisfacción, felicidad, placer, un buen momento, etc.
No sé si esté mal que así sea, uno le atribuye un sentido a las cosas, y las cosas que hace las hace para conseguir algo. Siempre. Creo que todo depende de que se quiera conseguir…
Por un lado él vale por lo que es, no importa que dé o que no dé. Aunque lo pienso siempre, uno en el fondo siempre espera un mínimo de retribución, no en cuanto a sentimientos, simplemente actitudes.
Por otra parte, también posee un valor instrumental. No porque lo utilice conscientemente y con maldad para conseguir algo. Pero si lo pienso bien, él es mi medio para conseguir satisfacción, felicidad, placer, un buen momento, etc.
No sé si esté mal que así sea, uno le atribuye un sentido a las cosas, y las cosas que hace las hace para conseguir algo. Siempre. Creo que todo depende de que se quiera conseguir…
miércoles, 8 de agosto de 2012
Here comes again
Cada minuto estaba más segura de que esa vez era distinta. Ella
más tranquila, habiendo cedido algunos casilleros y habiendo aprendido a jugar el
juego de otra manera. Él seguía igual, o casi igual. Se veía más tranquilo e inclusive
más accesible. Debía haber notado el cambio en ella, y eso lo relajó un poco. Al
principio y como de costumbre había que ir despacio. El primer día no hubo beso
de parte de ella, si de él. Raro. Con el paso de los días entendió por qué no había
podido. Se sentía invasiva, no sabía siquiera si besarlo estaba permitido.
“No dudes que te quiero”, le dijo él. Pocas veces escuchaba eso, y menos veces aun
existía un abrazo. Pero cuando esas palabras eran dichas, era hermoso. Ni hablar
de sus abrazos. Perfección pura.
Él no era perfecto, ella menos. Pese a todo y todos, su conexión estaba intacta,
la piel seguía siendo única, y al menos a ella, nunca la habían hecho sentir así.
En todos los sentidos posibles.
Cuando lo tenía cerca había algo que no le permitía despegarse de él.
Imantados constantemente.
Como buen caníbal de su estilo, se lo hubiese comido crudo…
Cuando lo tenía cerca había algo que no le permitía despegarse de él.
Imantados constantemente.
Como buen caníbal de su estilo, se lo hubiese comido crudo…
Cómo hago
Cómo hacer para evitar que el corazón se acelere cada vez
que me habla?
Cómo hacer para dejar de perdonar todo y de esperar
algo que nunca va a llegar?
Cómo hacer para arrancarlo de mi vida por completo?
Cómo hacer para dejar de regalarle lágrimas que ya están secas?
Cómo hacer para dejar de regalarle lágrimas que ya están secas?
Cómo hacer para dejarte ir?
Cómo hacer para querer dejarte ir?
Si alguien tiene la respuesta por favor comuníquemela.
Si alguien tiene la respuesta por favor comuníquemela.
Untitled
Seguía teniendo esa puta capacidad de cambiarle el humor. Por
más que ella lo negara, y tal vez se mintiera a sí misma, sabía que el poder que
él tenía, seguía siempre allí, intacto.
Tengo la certeza de que ella influía también en él, en su humor. Era un tipo especial, siempre lo había sido. Parecía que con el paso del tiempo se iba enroscando más y más.
Seguía teniendo costumbres un tanto particulares como calentar las zapatillas en la estufa antes de ponérselas. Era gracioso verlo, pero también necesario. Hacía mucho frío, y más a la hora en que él salía de bañarse.
Se conocían tan bien que sus discusiones eran distintas a todo. Dolorosas. Dos que se quieren se dicen cualquier cosa…
La bella damita ya no espera nada, le cuesta pero ya no quiere esperar. Hacerlo solo hace perder el tiempo y la vida se pasa.
Tengo la certeza de que ella influía también en él, en su humor. Era un tipo especial, siempre lo había sido. Parecía que con el paso del tiempo se iba enroscando más y más.
Seguía teniendo costumbres un tanto particulares como calentar las zapatillas en la estufa antes de ponérselas. Era gracioso verlo, pero también necesario. Hacía mucho frío, y más a la hora en que él salía de bañarse.
Se conocían tan bien que sus discusiones eran distintas a todo. Dolorosas. Dos que se quieren se dicen cualquier cosa…
La bella damita ya no espera nada, le cuesta pero ya no quiere esperar. Hacerlo solo hace perder el tiempo y la vida se pasa.
Dejar fluir, sin condiciones.
Cazadora de estrellas
¿Quién no pidió alguna vez un deseo al ver una estrella
fugaz?
Debo reconocer que por tener la mirada ocupada en él, me he perdido de una, tal vez dos. Pero si lo pienso, ¿valía la pena cambiar unos segundos de mi atención por ver pedazos de roca?
En realidad las estrellas fugaces están muy lejos de ser algo similar a una estrella. Son simplemente fenómenos que ocurren en la atmósfera; pequeños meteoritos que se reducen a polvo y finalmente caen en la Tierra de modo imperceptible. Sean lo que sean, son hermosas, perfectas, únicas y difíciles de encontrar. Pocas veces pueden apreciarse realmente y hay que estar muy atentos al cielo. Uno debe tener un golpe de suerte y saber hacia dónde mirar y en qué momento.
Con él sucede lo mismo. Son pequeños momentos fugaces que hay que saber aprovechar porque es incierto si volverán a repetirse. Hay que estar en el momento y lugar indicados. Es algo que todavía no logro descifrar.
La única certeza es que no es el momento aún de verlo brillar en el cielo. Pero qué importa, si al fin y al cabo estamos hechos.
Debo reconocer que por tener la mirada ocupada en él, me he perdido de una, tal vez dos. Pero si lo pienso, ¿valía la pena cambiar unos segundos de mi atención por ver pedazos de roca?
En realidad las estrellas fugaces están muy lejos de ser algo similar a una estrella. Son simplemente fenómenos que ocurren en la atmósfera; pequeños meteoritos que se reducen a polvo y finalmente caen en la Tierra de modo imperceptible. Sean lo que sean, son hermosas, perfectas, únicas y difíciles de encontrar. Pocas veces pueden apreciarse realmente y hay que estar muy atentos al cielo. Uno debe tener un golpe de suerte y saber hacia dónde mirar y en qué momento.
Con él sucede lo mismo. Son pequeños momentos fugaces que hay que saber aprovechar porque es incierto si volverán a repetirse. Hay que estar en el momento y lugar indicados. Es algo que todavía no logro descifrar.
La única certeza es que no es el momento aún de verlo brillar en el cielo. Pero qué importa, si al fin y al cabo estamos hechos.
lunes, 6 de agosto de 2012
Mito
Conocedora de la mitología griega me siento identificada con
un personaje muy peculiar. No por su avaricia y maldad pero si por el castigo que
recibió. A veces me siento Sísifo. Condenada
por los Dioses a empujar perpetuamente una piedra gigante hasta la cima de una montaña
sólo para que vuelva a caer rodando hasta el valle, y así eternamente. Es una historia
que nunca acaba, él castigado por ofensas cometidas, y yo, castigada por amar al
hombre no correspondido. No creo que esto necesite de mucha explicación. Simplemente
me siento Sísifo, cargando con un peso
enorme, llegando a la cima, rozando el cielo con la punta de los dedos, ¿todo para
qué? Para que esa piedra vuelva a caer por su propio peso, desmoronando el esfuerzo
y las energías puestas en haberla llevado a la cima.
Es una historia que nunca se termina…
Es una historia que nunca se termina…
Verte partir
Despedirte es un dolor dulce que lastima en lo profundo
una impotencia inentendible por no tenerte
ver como se derrumba el mundo.
Es un dejo de alegría por haberte visto
se mezclan las sensaciones encontradas
y para no perder la costumbre
ya es algo que está previsto.
Un llanto salado y dulce al mismo tiempo
mi cabeza que se queda confundida
feliz por volver a verte pero
al mismo tiempo me lamento.
Labios que arden por volver a besarte
piel que necesita de la tuya
un paladar con cosquillas que reclama tu lengua
un cuerpo que pide a gritos que vuelvas.
Un corazón que no quiere dejarte ir
y llora tu partida
esperando tu regreso.
una impotencia inentendible por no tenerte
ver como se derrumba el mundo.
Es un dejo de alegría por haberte visto
se mezclan las sensaciones encontradas
y para no perder la costumbre
ya es algo que está previsto.
Un llanto salado y dulce al mismo tiempo
mi cabeza que se queda confundida
feliz por volver a verte pero
al mismo tiempo me lamento.
Labios que arden por volver a besarte
piel que necesita de la tuya
un paladar con cosquillas que reclama tu lengua
un cuerpo que pide a gritos que vuelvas.
Un corazón que no quiere dejarte ir
y llora tu partida
esperando tu regreso.
martes, 17 de julio de 2012
¿Cómo estás?
No quiero extenderme en el relato. Simplemente dejar en claro
algunos puntos.
A veces un simple ¿cómo estás?, por más que realmente no interese, puede cambiar el día.
“No te pregunto porque sé que estás bien”.
¿Lo sabe? ¿Qué sabe él? ¿Por qué dar por sentado algo cuando no tenés una base que lo fundamente? Podés guiarte por las apariencias, pero todos sabemos que engañan. Y a veces demasiado.
Si estoy bien o estoy mal, es lindo que alguien lo pregunte, más todavía si es ése alguien que tanto queremos y nos llena. Es un lindo gesto interesarse por el otro, o al menos aparentar interés. No digo que se “mienta” siempre, sería mejor que fuese una pregunta sincera, con ganas de leer la respuesta y ver qué está pasando en la vida del otro…
Son solo reflexiones pasajeras, rápidas, tal vez sin importancia alguna, que cruzan mi mente.
A veces un simple ¿cómo estás?, por más que realmente no interese, puede cambiar el día.
“No te pregunto porque sé que estás bien”.
¿Lo sabe? ¿Qué sabe él? ¿Por qué dar por sentado algo cuando no tenés una base que lo fundamente? Podés guiarte por las apariencias, pero todos sabemos que engañan. Y a veces demasiado.
Si estoy bien o estoy mal, es lindo que alguien lo pregunte, más todavía si es ése alguien que tanto queremos y nos llena. Es un lindo gesto interesarse por el otro, o al menos aparentar interés. No digo que se “mienta” siempre, sería mejor que fuese una pregunta sincera, con ganas de leer la respuesta y ver qué está pasando en la vida del otro…
Son solo reflexiones pasajeras, rápidas, tal vez sin importancia alguna, que cruzan mi mente.
lunes, 16 de julio de 2012
Memorias de una odisea a Chillar
Motivo por el cual decido
escribir bajo estas circunstancias es porque no todos los días ni en todos los
viajes sucede esto. Emprendí felizmente mi viaje al pueblo, angustiada hace
días pero con la esperanza de llegar y poder aliviar mi tristeza.
El micro está roto. Km 143 de la Ruta nº3, casi llegando a Gorch. Sentí olor a quemado y predije lo que estaba por acontecer. Se escuchó la llamada del chofer a la central: -“Voy a parar en la próxima estación de servicio porque éste no va más”. Pienso que debería tener paciencia y limitarme a esperar. Si el micro está roto, al menos estamos en una estación de servicio y no en el medio de la nada, o casi.
Somos sólo cuatro personas: una mujer de unos treinta años muy simpática, viaja a Juárez; una pareja de aproximadamente cuarenta años ambos; y yo, una piba normal de veinte.
La pareja está tomando mate, sentados como todos nosotros en la parte de arriba del micro. El chofer y su acompañante discuten abajo por un paquete de galletitas. La señora de 30 escucha música y juega con su celular.
La ruta parece tranquila, salvo por algunos camiones que la transitan, haciendo que el micro parado al borde de ella se tambalee por la fuerza del viento que provocan.
Yo estoy tranquila, escribiendo e intentando que no salga a flote mi instinto asesino. De ser así, correría a la estación de servicio, tomaría un bidón de nafta, rosearía el micro y… no, es suficiente. Cuento hasta 349 y sigo mi relato. No sé qué tan extenso será porque tampoco sé cuándo llegará el auxilio, en su defecto otro micro que vaya para mi pueblo, o que al menos me tire en la entrada.
Normalmente esto sucede una de cada treinta veces, y debido a mi racha de suerte, ese porcentaje es hoy. Justo hoy cuando decido viajar, cuando tengo planeada mi tarde… Además sigo con este nudo en la garganta y quién sabe cuándo podré hablar con la persona correspondiente y sacarlo. Quizás cuando llegue, con dos horas de atraso, o quizás en tres días cuando pueda volver a verlo. Porque si, la vida se ríe de mí y me da la espalda. Yo viajo para allá, y él viaja para acá, parece un chiste.
Volviendo a mi relato, esta situación me hace acordar a una película que vi hace un tiempo, en dónde cinco extraños quedaban atrapados en un ascensor y uno de ellos era el diablo en persona. Ahora me pregunto ¿quién podría ser el diablo?
Empezaría por descartar al chofer y al acompañante, si bien las apariencias engañan, se ven realmente preocupados por este asunto del micro y con ganas de seguir viaje.
¿La pareja? Ambos terminaron de tomar mate y duermen acurrucados en los primeros asientos.
La señora de treinta se pone su abrigo y sale a tomar aire, además no me imagino a un diablo amigo de la tecnología que juegue con su celular. Parece sumamente inofensiva.
Y ahora que reflexiono, no quedan más personas, todo se reduce a…
El micro está roto. Km 143 de la Ruta nº3, casi llegando a Gorch. Sentí olor a quemado y predije lo que estaba por acontecer. Se escuchó la llamada del chofer a la central: -“Voy a parar en la próxima estación de servicio porque éste no va más”. Pienso que debería tener paciencia y limitarme a esperar. Si el micro está roto, al menos estamos en una estación de servicio y no en el medio de la nada, o casi.
Somos sólo cuatro personas: una mujer de unos treinta años muy simpática, viaja a Juárez; una pareja de aproximadamente cuarenta años ambos; y yo, una piba normal de veinte.
La pareja está tomando mate, sentados como todos nosotros en la parte de arriba del micro. El chofer y su acompañante discuten abajo por un paquete de galletitas. La señora de 30 escucha música y juega con su celular.
La ruta parece tranquila, salvo por algunos camiones que la transitan, haciendo que el micro parado al borde de ella se tambalee por la fuerza del viento que provocan.
Yo estoy tranquila, escribiendo e intentando que no salga a flote mi instinto asesino. De ser así, correría a la estación de servicio, tomaría un bidón de nafta, rosearía el micro y… no, es suficiente. Cuento hasta 349 y sigo mi relato. No sé qué tan extenso será porque tampoco sé cuándo llegará el auxilio, en su defecto otro micro que vaya para mi pueblo, o que al menos me tire en la entrada.
Normalmente esto sucede una de cada treinta veces, y debido a mi racha de suerte, ese porcentaje es hoy. Justo hoy cuando decido viajar, cuando tengo planeada mi tarde… Además sigo con este nudo en la garganta y quién sabe cuándo podré hablar con la persona correspondiente y sacarlo. Quizás cuando llegue, con dos horas de atraso, o quizás en tres días cuando pueda volver a verlo. Porque si, la vida se ríe de mí y me da la espalda. Yo viajo para allá, y él viaja para acá, parece un chiste.
Volviendo a mi relato, esta situación me hace acordar a una película que vi hace un tiempo, en dónde cinco extraños quedaban atrapados en un ascensor y uno de ellos era el diablo en persona. Ahora me pregunto ¿quién podría ser el diablo?
Empezaría por descartar al chofer y al acompañante, si bien las apariencias engañan, se ven realmente preocupados por este asunto del micro y con ganas de seguir viaje.
¿La pareja? Ambos terminaron de tomar mate y duermen acurrucados en los primeros asientos.
La señora de treinta se pone su abrigo y sale a tomar aire, además no me imagino a un diablo amigo de la tecnología que juegue con su celular. Parece sumamente inofensiva.
Y ahora que reflexiono, no quedan más personas, todo se reduce a…
miércoles, 11 de julio de 2012
Talkative
-Tengo miedo en serio, le dijo. No sé si vos notaste o no la
magnitud de lo que me hacés sentir. Y no te hablo de amor nada más. Es como que
con vos las emociones se multiplican, todas. No me pasó nunca en mi vida, y no
es un decir "sos único", es tan real y hasta llega a incomodarme
algunas veces...
Hubo un silencio largo de por medio. -Estamos hechos, dijo él. Somos reales, hay que disfrutar cada momento como el último.
Ella reflexionó y haciendo caso omiso a lo que él dijo siguió:
-A veces me veo de grande, casada y con hijos, pero sé, en el fondo sé que vas a seguir siendo vos mi amante de por vida. O al menos eso es lo que fantasea mi mente, es raro ¿no? Siento que no me puedo despegar de vos, es un imán que nos atrae y mucho. Pura Piel…
La conversación como siempre derivó en otras yerbas y se fueron por las ramas.
Ella siempre piensa, ¿puede alguien provocarme tantas emociones en el lapso de 15 minutos?
Y llega a la misma conclusión cada vez: Sí puede, y siempre es Él el causante de eso. Como es también el causante de esos sueños que son tan reales, vividos… ¿Por qué será que ella lo sueña tan seguido?
Sigo tragándome las palabras, ahogándome en un mar de pensamientos que vaya uno a saber cuándo se van a terminar.
lunes, 9 de julio de 2012
Mujeres ¿Por qué vamos en manada al baño?
Somos
seres raros y especiales, no está en discusión. Somos histéricas, sí claro,
tenemos útero. Para aquellos que no lo saben la palabra histeria deriva del griego, y significa útero. Así es, somos
histéricas por naturaleza. Eso sí, nuestra condición no excluye a hombres con
características símiles, porque los hay y en cantidades.
Existen
millones de interrogantes acerca de nuestro comportamiento, y existen hace
mucho tiempo. Ya Freud se preguntaba por éstas cuestiones femeninas: “El gran interrogante que nunca ha sido
respondido y que aún no he podido responder, a pesar de mis treinta años de
investigación en el alma femenina es: ¿qué quiere una mujer?".
Personalmente agregaría, no sólo qué quiere, sino cómo se comporta, por qué actúa como actúa, qué nos hace tan diferente a la raza masculina, y viceversa.
Una de las preguntas qué más debates ha desatado y creo que casi nunca tuvo una conclusión válida es: ¿Por qué las mujeres van de a dos (o más) al baño? Es algo que el hombre no puede comprender. Es por eso que decidí intentar, desde mi humilde posición como mujer, explicar dicha situación.
Para empezar un grupo de amigas se compone de diversas personalidades, todas muy distintas pero siempre unidas por algo. Una situación muy común: el boliche. Por qué ir acompañada al baño del boliche. Las mujeres solemos ser interceptadas en nuestro camino al baño por distintos tipos de macho. No entraré en detalles, cada uno sabrá qué característica le corresponde. Y no es que solo vamos en grupito, sino que formamos el típico “trencito”. La primera y la última son las más valientes. La primera va abriendo paso en la multitud, y la última va cuidando su retaguardia que queda el descubierto. Danger. Ir sola al baño es lanzarse a una Expedición Robinson de alto contenido riesgoso. Puede llegar a ser realmente fastidioso ya que el hombre en grupo potencia su estupidez a niveles inimaginables e insuperables. Las mujeres podemos sentirnos acosadas por ésta especie en subdesarrollo, y entre amigas, siempre de la mano, protegemos a nuestra especie cual Espartano protege a los suyos en 300.
Otro de los motivos, bastante frecuentes, es que las puertas de los baños están rotas y no cierran. Es realmente incómodo intentar ir al baño, sin apoyarse sobre la tabla, haciendo la parabólica humana para sostenerse con un pie, y con el otro sostener la puerta. ¡Para eso están las amigas! Una amiga te sostiene la puerta, espera a que hagas lo tuyo, y cuando salís, entra ella. Somos como granaderos cuidando algún tipo de tesoro muy preciado. Una amiga te pregunta ¿hay papel? ¿querés carilinas? Una amiga hace eso y mucho más.
Cuando vamos de a grupo al baño existe ese “tiempo muerto” de reflexión frente al espejo. ¿Estoy bien? ¿Se me nota algo? ¿Me acomodás la tirita del corpiño? ¿Tenés delineador? ¿Viste qué bueno que estaba el morocho atrás mío? Y muchas otras cuestiones que no vienen al caso, o sí, pero son demasiado oscuras como para revelarlas…
Deben existir aún más motivos que fundamenten el interrogante más arriba planteado, pero creo que los principales fueron expuestos.
Personalmente agregaría, no sólo qué quiere, sino cómo se comporta, por qué actúa como actúa, qué nos hace tan diferente a la raza masculina, y viceversa.
Una de las preguntas qué más debates ha desatado y creo que casi nunca tuvo una conclusión válida es: ¿Por qué las mujeres van de a dos (o más) al baño? Es algo que el hombre no puede comprender. Es por eso que decidí intentar, desde mi humilde posición como mujer, explicar dicha situación.
Para empezar un grupo de amigas se compone de diversas personalidades, todas muy distintas pero siempre unidas por algo. Una situación muy común: el boliche. Por qué ir acompañada al baño del boliche. Las mujeres solemos ser interceptadas en nuestro camino al baño por distintos tipos de macho. No entraré en detalles, cada uno sabrá qué característica le corresponde. Y no es que solo vamos en grupito, sino que formamos el típico “trencito”. La primera y la última son las más valientes. La primera va abriendo paso en la multitud, y la última va cuidando su retaguardia que queda el descubierto. Danger. Ir sola al baño es lanzarse a una Expedición Robinson de alto contenido riesgoso. Puede llegar a ser realmente fastidioso ya que el hombre en grupo potencia su estupidez a niveles inimaginables e insuperables. Las mujeres podemos sentirnos acosadas por ésta especie en subdesarrollo, y entre amigas, siempre de la mano, protegemos a nuestra especie cual Espartano protege a los suyos en 300.
Otro de los motivos, bastante frecuentes, es que las puertas de los baños están rotas y no cierran. Es realmente incómodo intentar ir al baño, sin apoyarse sobre la tabla, haciendo la parabólica humana para sostenerse con un pie, y con el otro sostener la puerta. ¡Para eso están las amigas! Una amiga te sostiene la puerta, espera a que hagas lo tuyo, y cuando salís, entra ella. Somos como granaderos cuidando algún tipo de tesoro muy preciado. Una amiga te pregunta ¿hay papel? ¿querés carilinas? Una amiga hace eso y mucho más.
Cuando vamos de a grupo al baño existe ese “tiempo muerto” de reflexión frente al espejo. ¿Estoy bien? ¿Se me nota algo? ¿Me acomodás la tirita del corpiño? ¿Tenés delineador? ¿Viste qué bueno que estaba el morocho atrás mío? Y muchas otras cuestiones que no vienen al caso, o sí, pero son demasiado oscuras como para revelarlas…
Deben existir aún más motivos que fundamenten el interrogante más arriba planteado, pero creo que los principales fueron expuestos.
Para más información
comuníquese al 0-800-mujernoteentiendo, muchas gracias.
Lo que pasa
en el baño…
Stays there.
Stays there.
Lara
Osolinski.
jueves, 28 de junio de 2012
SMS
Leer mensajes
viejos en el celular es como ir conduciendo el Titanic y chocar a propósito contra
el iceberg. Es hundirse en recuerdos de cosas que ya no están, o nunca estuvieron.
No es fácil borrarlos, algunos son tan únicos y se dan sólo una vez en la vida, que merecen ser dejados en la bandeja de entrada. Olvidados hasta que uno revisa y se topa con ellos.
A veces me siento un sms. Olvidada y sólo recordada cuando se topa con algo relacionado a mí. Es feo sentirse así. Preferiría ser borrada.
Es leer y darse cuenta de cómo cambian las situaciones, las personas, uno mismo. Mejoran, pero también empeoran.
Etapa nueva. Amores como flechas van.
¿Olvidarlo? Sería lo ideal. Pero como dice mi psicóloga: lo ideal dista de lo real.
Debo darme tiempo, darle tiempo al corazón para que lo deje ir del todo. Duele, pero ya me hice inmune al dolor de tanto padecerlo.
No sé si quiero verlo, pero sé que lo voy a ver. No sé que voy a sentir pero…
Es tan feo tratarlo como a uno más. Pero acato sus deseos.
No es fácil borrarlos, algunos son tan únicos y se dan sólo una vez en la vida, que merecen ser dejados en la bandeja de entrada. Olvidados hasta que uno revisa y se topa con ellos.
A veces me siento un sms. Olvidada y sólo recordada cuando se topa con algo relacionado a mí. Es feo sentirse así. Preferiría ser borrada.
Es leer y darse cuenta de cómo cambian las situaciones, las personas, uno mismo. Mejoran, pero también empeoran.
Etapa nueva. Amores como flechas van.
¿Olvidarlo? Sería lo ideal. Pero como dice mi psicóloga: lo ideal dista de lo real.
Debo darme tiempo, darle tiempo al corazón para que lo deje ir del todo. Duele, pero ya me hice inmune al dolor de tanto padecerlo.
No sé si quiero verlo, pero sé que lo voy a ver. No sé que voy a sentir pero…
Es tan feo tratarlo como a uno más. Pero acato sus deseos.
jueves, 21 de junio de 2012
De puertas y ventanas
No quiero dejar de escribir, pero no quiero escribirle más a
él. ¿Qué gano dándole importancia a alguien que no lo merece? Si puedo escribir
sobre otras cosas. Hice escritos partiendo de “una moto”, por qué no poder
seguir haciéndolo.
No sé por dónde empezar, es algo así como borrón y cuenta nueva.
Tengo la certeza de que en algún momento de la vida voy a volver a él, pero ya no como antes. No como ese amor de mi vida imposible de alcanzar, sino como alguien que fue especial, y seguro lo seguirá siendo, pero en menor medida.
Tengo la certeza de que en algún momento de la vida voy a volver a él, pero ya no como antes. No como ese amor de mi vida imposible de alcanzar, sino como alguien que fue especial, y seguro lo seguirá siendo, pero en menor medida.
Es feo el
desamor.
Pero es reconfortante saber que cuando una puerta se cierra, se abre
una ventana...
martes, 19 de junio de 2012
Más preguntas que respuestas
No puedo creer que haya llegado al escrito número 56. Ya no
me acuerdo como se hace esto, intentaré plasmar una vez más lo que me pesa. Es raro estar escribiendo de
nuevo, volver al blog, volver a él. No quería escribirle más, no quería revolverme
más, ni darle un lugar más grande del que se merece, o mejor dicho, del que me
pidió tener. Sólo uno pequeño.
Fue difícil, más sabiendo que no existen grises en mi vida. Empecé a desplazarlo. Sí, dejó de ocupar el primer lugar en todo para pasar casi al último. Yo ocupo todo. Yo, yo y yo. Parece que así las cosas salen mejor.
Sigo sintiendo que no sé que estoy haciendo tipeando en este momento, quizás me arrepienta de haber vuelto al ruedo. Pienso y son tantas las cosas que tengo adentro, pero ésta vez no las voy a dejar salir a todas. No me fue beneficioso en su momento y no tiene porque serlo ahora. Más preguntas que respuestas.
No le gustan las mentiras. Si supiera que todavía lo amo, que si conozco a otro no significa que un clavo saque a otro clavo. Me cuesta tanto expresar esto en palabras. No hay confianza y me cree alguien que no soy. Dice conocer a las personas así. Se equivoca. Muchas veces se equivoca. Además, si de herramientas hablamos, más que clavo es un tornillo.
Me duele que todo sea así, ya pasó tiempo desde que decidí tener libertad, pero nada me convence. Voy con miedo, pisando despacio, tanteando el terreno. Más preguntas que respuestas. Aún así cada vez que hablo con él me agarra un nudo en el estómago tremendo, se me alborotan las mariposas que aprendí a drogar y mantener groguis la mayor parte del día. Aprendí también a domar al corazón, a escuchar al cerebro. Sé, como dice alguien que me conoce mucho, que apenas lo tenga adelante, la valla alrededor de mi corazón se va a hacer pedazos, me voy a quedar desnuda nuevamente frente a él.
Es la primera vez desde que lo conozco que no sé qué va a pasar cuando lo vea. ¿Miedos? Muchos. ¿Y si ya no me quiere? ¿Y si se cansó de mí? ¿Y si ya no hay más piel? ¿Si ni siquiera le importo? ¿Qué siente? ¿Siente algo? Más preguntas que respuestas.
El temita de la piel… bueno, eso no creo que se pierda porque cada vez que nos rozamos está intacta. No sé, ¿estoy frustrada, enojada, triste, resignada, indignada? Enloquezco. Enloquecí.
Más preguntas que respuestas.
Creo estar aguantando las lágrimas.
Ya no.
No son de dolor ésta vez.
Son de no saber qué carajo va a pasar cuando lo vea…
Fue difícil, más sabiendo que no existen grises en mi vida. Empecé a desplazarlo. Sí, dejó de ocupar el primer lugar en todo para pasar casi al último. Yo ocupo todo. Yo, yo y yo. Parece que así las cosas salen mejor.
Sigo sintiendo que no sé que estoy haciendo tipeando en este momento, quizás me arrepienta de haber vuelto al ruedo. Pienso y son tantas las cosas que tengo adentro, pero ésta vez no las voy a dejar salir a todas. No me fue beneficioso en su momento y no tiene porque serlo ahora. Más preguntas que respuestas.
No le gustan las mentiras. Si supiera que todavía lo amo, que si conozco a otro no significa que un clavo saque a otro clavo. Me cuesta tanto expresar esto en palabras. No hay confianza y me cree alguien que no soy. Dice conocer a las personas así. Se equivoca. Muchas veces se equivoca. Además, si de herramientas hablamos, más que clavo es un tornillo.
Me duele que todo sea así, ya pasó tiempo desde que decidí tener libertad, pero nada me convence. Voy con miedo, pisando despacio, tanteando el terreno. Más preguntas que respuestas. Aún así cada vez que hablo con él me agarra un nudo en el estómago tremendo, se me alborotan las mariposas que aprendí a drogar y mantener groguis la mayor parte del día. Aprendí también a domar al corazón, a escuchar al cerebro. Sé, como dice alguien que me conoce mucho, que apenas lo tenga adelante, la valla alrededor de mi corazón se va a hacer pedazos, me voy a quedar desnuda nuevamente frente a él.
Es la primera vez desde que lo conozco que no sé qué va a pasar cuando lo vea. ¿Miedos? Muchos. ¿Y si ya no me quiere? ¿Y si se cansó de mí? ¿Y si ya no hay más piel? ¿Si ni siquiera le importo? ¿Qué siente? ¿Siente algo? Más preguntas que respuestas.
El temita de la piel… bueno, eso no creo que se pierda porque cada vez que nos rozamos está intacta. No sé, ¿estoy frustrada, enojada, triste, resignada, indignada? Enloquezco. Enloquecí.
Más preguntas que respuestas.
Creo estar aguantando las lágrimas.
Ya no.
No son de dolor ésta vez.
Son de no saber qué carajo va a pasar cuando lo vea…
lunes, 4 de junio de 2012
Conversaciones íntimas
Hoy me ha sucedido algo de lo más extraño. Estaba acostada
en mi cama cuando golpearon la puerta de mi habitación; por debajo se veía una
sombra muy pequeña.
-¡Adelante! dije, y la puerta se abrió de golpe dejando a la vista, para mi sorpresa, ése pedazo de mí, medio olvidado. No lucía bien, estaba raspado, resquebrajado y sin aliento. Con mucha dificultad susurró:
-Permiso... Y se sentó a los pies de mi cama. Ya nos conocemos y no es mi intención entrar sin golpear e instalarme así, porque sé que no te gusta, pero hoy me veo en la obligación de hacerlo. Necesito una respuesta simple, ¿por qué?
-¿Por qué?, contesté. Porque yo también me vi en la obligación de hacerlo, fue algo inevitable.
-¿Y no pensaste en mí? Egoísta como siempre. ¿No pensaste en cómo iba a quedar yo cuando todo aquello terminara?
-Siempre pienso, pero es tarea muy fina elegir entre la razón y vos.
-Claro, y como muchas veces triunfa el cerebro, a mi me dejás encerrado, sin luz, sin poder tener siquiera un poco de aire, como si fuese mi culpa latir así. No me parece nada justo.
-A mi no me pareció justo que dejaras que jueguen así con vos. Mejor dicho, te lo advertimos, el cerebro y yo, pero quisiste hacerlo de todas formas. Ahora me toca preguntar a mí: ¿Por qué?
-Porque no es mi función pensar racionalmente. No es mi culpa estar hecho para “Él”.
-¿¡Para él!? ¿Todavía seguís creyendo que están hechos? Que iluso de tu parte.
-Te repito, no puedo discernir lo que siento. Esté bien o mal, sólo me toca sentir. Estoy para eso.
-¿Y entonces qué sentido tiene todo este reproche?
-Lo que quiero es que me dejes salir de nuevo, ver la luz, dejarme sentir otra vez que vivo. Quizás no ahora, no mañana, pero en un tiempo. Poder sanar mis heridas.
-¿Y yo qué gano? ¿Que otra vez pase lo mismo pero más adelante? De ninguna manera, esto es una historia de nunca acabar. Ya no me quedan ganas de sentir nada por nadie.
-Eso no lo decidís vos…
-Claro, ahora no te hagas el todo poderoso, miráte. Das pena.
-Doy pena porque vos así lo quisiste… Pero ya no se trata de buscar culpables. Ahora ya está, las heridas están hechas, sólo necesito poder curarlas.
-No me gusta verte así, para nada. Me pone mal. Por eso mismo hice lo que hice. Construir esa valla alrededor tuyo. No fue mi intención hacerte peor. Perdón.
-Está bien, vivo en vos, no comparto mucho con Cerebro, pero es lógico. Al menos eso dicen. ¿Y entonces? ¿En qué quedamos?
-Me costaría mucho sacar el vallado y dejarte libre. No es fácil. Una vez que lo hice… ¡Mirá como terminamos!
-Está bien, pero el que no arriesga no gana. Creo que podemos llegar a un acuerdo.
-Creo que estamos pensando lo mismo…
-¡Adelante! dije, y la puerta se abrió de golpe dejando a la vista, para mi sorpresa, ése pedazo de mí, medio olvidado. No lucía bien, estaba raspado, resquebrajado y sin aliento. Con mucha dificultad susurró:
-Permiso... Y se sentó a los pies de mi cama. Ya nos conocemos y no es mi intención entrar sin golpear e instalarme así, porque sé que no te gusta, pero hoy me veo en la obligación de hacerlo. Necesito una respuesta simple, ¿por qué?
-¿Por qué?, contesté. Porque yo también me vi en la obligación de hacerlo, fue algo inevitable.
-¿Y no pensaste en mí? Egoísta como siempre. ¿No pensaste en cómo iba a quedar yo cuando todo aquello terminara?
-Siempre pienso, pero es tarea muy fina elegir entre la razón y vos.
-Claro, y como muchas veces triunfa el cerebro, a mi me dejás encerrado, sin luz, sin poder tener siquiera un poco de aire, como si fuese mi culpa latir así. No me parece nada justo.
-A mi no me pareció justo que dejaras que jueguen así con vos. Mejor dicho, te lo advertimos, el cerebro y yo, pero quisiste hacerlo de todas formas. Ahora me toca preguntar a mí: ¿Por qué?
-Porque no es mi función pensar racionalmente. No es mi culpa estar hecho para “Él”.
-¿¡Para él!? ¿Todavía seguís creyendo que están hechos? Que iluso de tu parte.
-Te repito, no puedo discernir lo que siento. Esté bien o mal, sólo me toca sentir. Estoy para eso.
-¿Y entonces qué sentido tiene todo este reproche?
-Lo que quiero es que me dejes salir de nuevo, ver la luz, dejarme sentir otra vez que vivo. Quizás no ahora, no mañana, pero en un tiempo. Poder sanar mis heridas.
-¿Y yo qué gano? ¿Que otra vez pase lo mismo pero más adelante? De ninguna manera, esto es una historia de nunca acabar. Ya no me quedan ganas de sentir nada por nadie.
-Eso no lo decidís vos…
-Claro, ahora no te hagas el todo poderoso, miráte. Das pena.
-Doy pena porque vos así lo quisiste… Pero ya no se trata de buscar culpables. Ahora ya está, las heridas están hechas, sólo necesito poder curarlas.
-No me gusta verte así, para nada. Me pone mal. Por eso mismo hice lo que hice. Construir esa valla alrededor tuyo. No fue mi intención hacerte peor. Perdón.
-Está bien, vivo en vos, no comparto mucho con Cerebro, pero es lógico. Al menos eso dicen. ¿Y entonces? ¿En qué quedamos?
-Me costaría mucho sacar el vallado y dejarte libre. No es fácil. Una vez que lo hice… ¡Mirá como terminamos!
-Está bien, pero el que no arriesga no gana. Creo que podemos llegar a un acuerdo.
-Creo que estamos pensando lo mismo…
No quitar la valla, sino ver quien intenta saltarla. Sólo falta esperar
a quién lo logre…
viernes, 1 de junio de 2012
Analízame
Dejé el apunte de historia de lado y en cambio reflexiono. Hace poco tiempo,
una persona a la cual aprecio mucho, le dijo “te amo” a la chica con la que
está saliendo. Ella está muy enamorada. Él, sinceramente no sé. Si bien es
cierto que jamás lo vi así, creo que hay parte de presión inconsciente de ella
hacia la relación. Son sólo conjeturas mías, nada demostrado aún. El tiempo me dará
o no la razón, igual que a todo mortal.
Sólo intento analizar la situación desde afuera. Mi consejo fue: no la ilusiones, no la lastimes. Es mujer, y pese a la corta edad, sentimos igual. Un Te Amo sincero no se dice ni se escucha todos los días. Hay que saber racionalizarlos una vez que se siente adentro y se quiere decirlo. En realidad creo que todo esto viene aparejado con que comparo mi situación y no le desearía mi sufrimiento a nadie. Las comparaciones suelen ser odiosas pero si se saca algo positivo de ellas, bienvenidas sean. Puedo comparar muchos puntos, pero creo que nadie nunca va a entender cuánto y cómo amo a esta persona, quién ya todos conocen, al menos por su nombre.
Es difícil pensar que alguien alguna vez lo amó y lo va a amar, así, como yo. Creo que es imposible, me gustaría que así fuera.
Ser única en su vida, al menos por saber que di todo lo que tuve, que no me guardé nada. Salvo algunos Te Amo, para él innecesarios. Hay que racionalizar, casi diría escatimar.
Podría dar un consejo a las mujeres, pero no lo voy a hacer. Ésta vez es para ellos: piensen, no ilusionen y si pueden evitarlo, no lastimen.
A mí me avisaron, yo no escuché. Pero esa es otra historia ya.
Sólo intento analizar la situación desde afuera. Mi consejo fue: no la ilusiones, no la lastimes. Es mujer, y pese a la corta edad, sentimos igual. Un Te Amo sincero no se dice ni se escucha todos los días. Hay que saber racionalizarlos una vez que se siente adentro y se quiere decirlo. En realidad creo que todo esto viene aparejado con que comparo mi situación y no le desearía mi sufrimiento a nadie. Las comparaciones suelen ser odiosas pero si se saca algo positivo de ellas, bienvenidas sean. Puedo comparar muchos puntos, pero creo que nadie nunca va a entender cuánto y cómo amo a esta persona, quién ya todos conocen, al menos por su nombre.
Es difícil pensar que alguien alguna vez lo amó y lo va a amar, así, como yo. Creo que es imposible, me gustaría que así fuera.
Ser única en su vida, al menos por saber que di todo lo que tuve, que no me guardé nada. Salvo algunos Te Amo, para él innecesarios. Hay que racionalizar, casi diría escatimar.
Podría dar un consejo a las mujeres, pero no lo voy a hacer. Ésta vez es para ellos: piensen, no ilusionen y si pueden evitarlo, no lastimen.
A mí me avisaron, yo no escuché. Pero esa es otra historia ya.
“No pienses porque te equivocas…”
martes, 29 de mayo de 2012
Comprendí
Comprendí que no debo esperar algo que no va a llegar.
Comprendí que no pensas ni sentís como a mí me gustaría.
Comprendí que al final del día te sigo amando como al principio de él.
Comprendí que no puedo ni debería obligarte a nada.
Comprendí que un “No” como respuesta, muchas veces es necesario (y doloroso cuando se trata de amor).
Comprendí que no tolero la frustración y sos (sólo un poco) parte de un mero capricho.
Comprendí que si bien te amo, debo dejarte libre, porque no tengo el poder de legislar tu vida.
Comprendí que amar y no ser correspondido, lastima. Pero me fortalece y me hace crecer.
Comprendí que sos de lo más sincero que conocí en mi vida.
Comprendí que debo valorarlo.
Comprendí que no hay culpas en el amor, que es un juego y hoy me toca perder.
Comprendí que sos alguien especial en mi vida, y lo serás por el resto de ella.
Comprendí que sos la persona que más feliz y más triste me hizo en tan poco tiempo.
Comprendí que me marcaste a fuego para siempre.
Comprendí que jamás te voy a olvidar, ni voy a olvidar nada de lo que vivimos, y espero, lo que vayamos a seguir viviendo. A tu manera, a tu tiempo.
Comprendí que cada lágrima que derramé fue en vano.
Comprendí que la piel que logramos juntos va a ser única y para siempre.
Comprendí que el corazón no entiende razones lógicas, y no hay forma de que lo haga.
Comprendí que, pese al dolor que me provoca, debo dejarte ir porque no me perteneces.
Comprendí que es algo así como volver al principio… o al menos intentarlo.
Comprendí lo que es decir “Te Amo” y sentirlo en serio, que te duela en la venas saber que no es el momento de sentirlo.
Comprendí que no pensas ni sentís como a mí me gustaría.
Comprendí que al final del día te sigo amando como al principio de él.
Comprendí que no puedo ni debería obligarte a nada.
Comprendí que un “No” como respuesta, muchas veces es necesario (y doloroso cuando se trata de amor).
Comprendí que no tolero la frustración y sos (sólo un poco) parte de un mero capricho.
Comprendí que si bien te amo, debo dejarte libre, porque no tengo el poder de legislar tu vida.
Comprendí que amar y no ser correspondido, lastima. Pero me fortalece y me hace crecer.
Comprendí que sos de lo más sincero que conocí en mi vida.
Comprendí que debo valorarlo.
Comprendí que no hay culpas en el amor, que es un juego y hoy me toca perder.
Comprendí que sos alguien especial en mi vida, y lo serás por el resto de ella.
Comprendí que sos la persona que más feliz y más triste me hizo en tan poco tiempo.
Comprendí que me marcaste a fuego para siempre.
Comprendí que jamás te voy a olvidar, ni voy a olvidar nada de lo que vivimos, y espero, lo que vayamos a seguir viviendo. A tu manera, a tu tiempo.
Comprendí que cada lágrima que derramé fue en vano.
Comprendí que la piel que logramos juntos va a ser única y para siempre.
Comprendí que el corazón no entiende razones lógicas, y no hay forma de que lo haga.
Comprendí que, pese al dolor que me provoca, debo dejarte ir porque no me perteneces.
Comprendí que es algo así como volver al principio… o al menos intentarlo.
Comprendí lo que es decir “Te Amo” y sentirlo en serio, que te duela en la venas saber que no es el momento de sentirlo.
Comprendí 349 cosas más, pero te las contaré con la Luna llena…
lunes, 28 de mayo de 2012
No preciso tu amor
Palabras sacadas de contexto que él le dijo sin mediar más. “No
preciso tu amor”. ¿Y qué se supone que debía hacer ella? ¿Botarlo a la basura?
Leer esas palabras fue realmente doloroso. Primero porque ya había comprendido
que era un amor no correspondido, y segundo porque el amor que ella sentía no
era descartable. No se elije sentir o dejar de sentir de un día para el otro.
El amor, los sentimientos, no son algo que se usan un tiempo y se tiran. El
amor tampoco se recicla. El amor es único en cada uno. No todos le despertaban
amor, de hecho estaba segura de no haber sentido algo así en toda su vida. No preciso tu amor quizás significaba no poder sostener algo en el tiempo. Aún así era doloroso.
Había vuelto a escribir en tercera persona. ¿Era una especie de retroceso? No lo sé. Quizás. No le gustaba pensar demasiado ni podía escribir largos escritos (como al principio) porque todavía no podía cerrar la herida, seguía algo angustiada.
¿Si estaban hechos por qué no podía ser posible ese amor? ¿Por qué él le había dicho que podía llegar a enamorarse? Había situaciones que aún no le cerraban. La realidad distaba de lo que él le decía.
Había vuelto a escribir en tercera persona. ¿Era una especie de retroceso? No lo sé. Quizás. No le gustaba pensar demasiado ni podía escribir largos escritos (como al principio) porque todavía no podía cerrar la herida, seguía algo angustiada.
¿Si estaban hechos por qué no podía ser posible ese amor? ¿Por qué él le había dicho que podía llegar a enamorarse? Había situaciones que aún no le cerraban. La realidad distaba de lo que él le decía.
Era la primera vez que amaba, sin ser amada.
El amor es hermoso como una rosa, y tan doloroso como sus espinas.
jueves, 24 de mayo de 2012
Tácticas y estrategias de guerra
Clase de historia mundial, se habla de la Guerra Fría (como Sabina
en su tema Y sin embargo). Mi cabeza está
en otro lado, ni en Estados Unidos ni en Winston Churchill, en mi propia Guerra
Fría.
Hundido.
Diría Fito: “la última guerra fue con mando a distancia, el dormitorio era un
vagón de soldados”. Cuantos autores e intérpretes hablan de la Guerra refiriéndose
al amor. Creo empezar a entenderlos más.
No quiero escuchar de él, no quiero saber de él, aunque por adentro me coman las ganas. Quiero tener tiempo para pensar, para dejar de pensar, para parar de extrañar, y con suerte, dejar de sentir.
No voy a hablarle porque le hace mal. No quiero que me hable porque me hace peor.
La psicóloga dice que debo cambiar la estrategia del juego, que soy yo la que no se está manejando bien. Me llamó “mala estratega”. ¿Por qué? En realidad nunca fui buena en los juegos de mesa, tampoco jugué nunca al TEG. Creo que debería probar.
Estoy sumergida en una guerra entre dos potencias, en una batalla naval en la cual ya no quedan más barcos por hundir. Ya di por perdido este juego. No sé cuánto aguanté, pero toqué fondo por primera vez.
No quiero escuchar de él, no quiero saber de él, aunque por adentro me coman las ganas. Quiero tener tiempo para pensar, para dejar de pensar, para parar de extrañar, y con suerte, dejar de sentir.
No voy a hablarle porque le hace mal. No quiero que me hable porque me hace peor.
La psicóloga dice que debo cambiar la estrategia del juego, que soy yo la que no se está manejando bien. Me llamó “mala estratega”. ¿Por qué? En realidad nunca fui buena en los juegos de mesa, tampoco jugué nunca al TEG. Creo que debería probar.
Estoy sumergida en una guerra entre dos potencias, en una batalla naval en la cual ya no quedan más barcos por hundir. Ya di por perdido este juego. No sé cuánto aguanté, pero toqué fondo por primera vez.
N-349.
Hundido.
Es mejor perder una batalla y no la guerra.
¿Será verdad?
¿Será verdad?
lunes, 21 de mayo de 2012
Ya no alcanza
Simplemente reflexionando saqué una conclusión que resume
todo. Resume el por qué de mi mal estar, de mi humor y del aura negativa que me
rodea hace tiempo ya.
Me enamoré y la cagué. Así, lisa y llanamente. Sin metáforas, versos, rimas ni nada que se le parezca. Señores, la cagué. ¡Venía todo tan bien! Yo me lamento realmente sentir lo que siento porque, que del otro lado no haya lo mismo, duele bastante. Pero no es culpa de nadie. No hay culpables o inocentes en el amor. Bah, culpable de que me haya enamorado sí, él obviamente. Pero esto me superó, pasó de ser una diversión de unas cuantas noches a ser necesidad. Lo comencé a necesitar. Y ya no sé si pueda seguir así, necesitándolo y sin tenerlo. Chupando la fruta sin poder morderla. Ya no alcanza.
¿Qué tan bueno está hacerse tan dependiente de alguien? Que tu humor varíe según cómo te trate, estar bien o estar mal el resto del día con sólo hablar o no, unas pocas palabras. Es realmente complicado, en resumen, es una mierda. Es una mierda que un flaco aparezca en tu vida, te sonría, te haga temblar de pies a cabeza (literalmente), te diga las cosas más lindas y aún así tener las manos vacías. Ya no alcanza.
A partir de haber pisado el palito del amor ya no sos dueño de lo que sentís, de lo que pensás, de lo que soñás, de esas endorfinas y dopamina que recorren tu cuerpo constantemente y te hacen decir y hacer las estupideces más tiernas.
Amar sin ser amado. Si, es fácil decirlo, pero cuando me siento a escribir lo que me pasa, me doy cuenta que realmente estoy jodida, aturdida. Ya no alcanza.
No alcanza ese lugar que tengo en su vida, simplemente ya no alcanza.
No puedo obligar a sentir, pero sólo quiero que quede en claro, que fui yo, quién la cagó.
Me enamoré y la cagué. Así, lisa y llanamente. Sin metáforas, versos, rimas ni nada que se le parezca. Señores, la cagué. ¡Venía todo tan bien! Yo me lamento realmente sentir lo que siento porque, que del otro lado no haya lo mismo, duele bastante. Pero no es culpa de nadie. No hay culpables o inocentes en el amor. Bah, culpable de que me haya enamorado sí, él obviamente. Pero esto me superó, pasó de ser una diversión de unas cuantas noches a ser necesidad. Lo comencé a necesitar. Y ya no sé si pueda seguir así, necesitándolo y sin tenerlo. Chupando la fruta sin poder morderla. Ya no alcanza.
¿Qué tan bueno está hacerse tan dependiente de alguien? Que tu humor varíe según cómo te trate, estar bien o estar mal el resto del día con sólo hablar o no, unas pocas palabras. Es realmente complicado, en resumen, es una mierda. Es una mierda que un flaco aparezca en tu vida, te sonría, te haga temblar de pies a cabeza (literalmente), te diga las cosas más lindas y aún así tener las manos vacías. Ya no alcanza.
A partir de haber pisado el palito del amor ya no sos dueño de lo que sentís, de lo que pensás, de lo que soñás, de esas endorfinas y dopamina que recorren tu cuerpo constantemente y te hacen decir y hacer las estupideces más tiernas.
Amar sin ser amado. Si, es fácil decirlo, pero cuando me siento a escribir lo que me pasa, me doy cuenta que realmente estoy jodida, aturdida. Ya no alcanza.
No alcanza ese lugar que tengo en su vida, simplemente ya no alcanza.
No puedo obligar a sentir, pero sólo quiero que quede en claro, que fui yo, quién la cagó.
domingo, 20 de mayo de 2012
Dominguicidio
Mezcla de muchos sentimientos encontrados. Domingo, amor, suicidio,
odio, pasión y podría enumerar 349 más. Sólo me detendré en domingo y suicidio.
¿Sabían que la mayor cantidad de suicidios ocurren los días domingos?
Pero en este caso no hablo de una muerte literal, de un cadáver tieso y frío. Es
más bien la muerte del día domingo en sí, la muerte en el sentido más abarcativo
y metafórico que pueda existir. Es no sentir nada dentro de uno, como si te hubiesen
arrancado de cuajo el corazón y el cerebro, de un solo tirón. Saber que por dentro
estás muerto, frío, tieso, vacío. La nada misma. El domingo mismo lo refleja, basta
con asomarse por la ventana y ver el cielo nublado, ventoso y lluvioso.
Es complejo de explicar cómo me siento, si es que en realidad siento. O tal vez me gustaría no sentir nada. Me drenaron de a poco del corazón. No sé si pueda volver a sentir algo. Es feo decirlo, pero peor sería sentirlo. No puedo dar testimonio porque ya no siento nada.
Este domingo solo trajo ideas negras.
Es complejo de explicar cómo me siento, si es que en realidad siento. O tal vez me gustaría no sentir nada. Me drenaron de a poco del corazón. No sé si pueda volver a sentir algo. Es feo decirlo, pero peor sería sentirlo. No puedo dar testimonio porque ya no siento nada.
Este domingo solo trajo ideas negras.
Necesito algunas cosas para dejar de necesitar.
Quizás
sea yo la que rema contra la corriente.
jueves, 17 de mayo de 2012
Todo y más
ni verte
ni hablarte
ni sentirte
ni olerte
ni quererte
ni importarme
ni extrañarte
ni pensarte
ni anhelarte
ni necesitarte
ni lastimarme
ni ponerme mal
J O D I D A.
sábado, 12 de mayo de 2012
Pienso
Intentando concentrarme me pongo a pensar otra vez en él. Pienso
en que hace más de seis meses estoy enamorada
y completamente estúpida. Me hipnotiza por completo, puedo quedarme callada
solo mirándolo (o sus fotos). Me gusta verlo caminar, me gusta la manera en que
levanta sus pantalones rotos cuando se le caen, me fascina verlo sonreír, como saben,
tiene la sonrisa más linda que haya conocido, me atrapa verlo jugar con el humo
del cigarrillo, y uno de los placer más lindos es verlo dormir.
Sigo creyendo que es como un parque de diversiones, es imposible aburrirse si lo tenés cerca. Creo que es lo que más me mantiene aferrada a él. Nunca se sabe con qué locura va a salir, qué va a decir, inclusive nadie puede descifrar lo que está pensando. Puede distraerse mirando una mosca o estar pensando en cualquier otra cosa, menos, en lo que se supone que debería estar pensando.
A veces pienso… me siento configurada sólo para estar con él. Ya pasaron seis meses desde que me fijé en él, desde que me flechó en aquel boliche de pueblo y empezó a enamorarme, muy de a poco. Es más, en ningún momento estaba pactado, y era casi prohibido caer en las redes del love. Él lo va logrando, de hecho ya lo logró. Estoy sumergida hasta la médula en un mar de amor. Sigo sintiendo las mismas mariposas que sentía hace un tiempo atrás. Es muy loco que en mis 21 años de vida nunca haya experimentado algo así: un amor a distancia que pese a eso, lo que siento supera cualquier kilometraje. Tener una fuente de inspiración constante, poder escribir juntos, saber que me va a leer y mediante estos escritos, poder regalarle algo, muy simple y directo, como una parte de mi vida, me hace feliz.
Como decía me siento configurada para él, al pasar tiempo con alguien uno se va amoldando o adaptando a esa persona, quiera o no, muchas actitudes, frases e incluso gestos se van transformando en tuyos, cuando en realidad no te pertenecen. Me pasa. Me pasa que al hablar con cualquier hombre espero algo que nunca va a llegar, porque solo Nazareno me lo puede dar…
Sigo creyendo que es como un parque de diversiones, es imposible aburrirse si lo tenés cerca. Creo que es lo que más me mantiene aferrada a él. Nunca se sabe con qué locura va a salir, qué va a decir, inclusive nadie puede descifrar lo que está pensando. Puede distraerse mirando una mosca o estar pensando en cualquier otra cosa, menos, en lo que se supone que debería estar pensando.
A veces pienso… me siento configurada sólo para estar con él. Ya pasaron seis meses desde que me fijé en él, desde que me flechó en aquel boliche de pueblo y empezó a enamorarme, muy de a poco. Es más, en ningún momento estaba pactado, y era casi prohibido caer en las redes del love. Él lo va logrando, de hecho ya lo logró. Estoy sumergida hasta la médula en un mar de amor. Sigo sintiendo las mismas mariposas que sentía hace un tiempo atrás. Es muy loco que en mis 21 años de vida nunca haya experimentado algo así: un amor a distancia que pese a eso, lo que siento supera cualquier kilometraje. Tener una fuente de inspiración constante, poder escribir juntos, saber que me va a leer y mediante estos escritos, poder regalarle algo, muy simple y directo, como una parte de mi vida, me hace feliz.
Como decía me siento configurada para él, al pasar tiempo con alguien uno se va amoldando o adaptando a esa persona, quiera o no, muchas actitudes, frases e incluso gestos se van transformando en tuyos, cuando en realidad no te pertenecen. Me pasa. Me pasa que al hablar con cualquier hombre espero algo que nunca va a llegar, porque solo Nazareno me lo puede dar…
viernes, 11 de mayo de 2012
Jodida
A veces cuando me enojo digo: bueno que se vaya todo a la
mierda, y si quiere que haga mi vida, yo hago mi vida, me busco al primer gil
que se me cruce y chau. Cuando lo pienso dos veces me asusta esa idea, me
produce rechazo. No cabe en mi mente imaginarme con otro que no sea él.
Caminando, compartiendo un pucho, peleando, hablando, comiendo almendras y
chocolates, haciendo el amor. No me gustaría que otras manos me toquen, que
otros labios me besen. Nada me provocaría, me sentiría sucia y vacía.
No hay nada más lindo que su boca, que su lengua, que su lengua en mi paladar, que todo su cuerpo. Estar sin ropa y sentirnos piel a piel es indescriptible, nada más perfecto que nuestra anatomía junta. No creo, bah, estoy muy segura de que nadie hoy en día puede hacerme sentir como él. No hay nadie que se le asemeje, gracias a Dios. Sería insoportable lidiar con dos personas como él. Con una, vaya y pase, el amor es más fuerte…
-Es hasta que encuentres a alguien que te mueva el piso, me dijo.
¡¿Por qué le cuesta entender tanto que ya lo encontré?! Parece que no le gustara que lo ame así, que le escriba, que le dedique hasta mis sueños. Sé que puedo ponerme enfermiza algunas veces, pero siempre intento que no.
Hay momentos de bronca, enojo, odio total, pero con una simple charla sabe bajar mis revoluciones y ponerme en órbita de nuevo. Tiene las palabras justas. Pocas pero justas.
No hay nada más lindo que su boca, que su lengua, que su lengua en mi paladar, que todo su cuerpo. Estar sin ropa y sentirnos piel a piel es indescriptible, nada más perfecto que nuestra anatomía junta. No creo, bah, estoy muy segura de que nadie hoy en día puede hacerme sentir como él. No hay nadie que se le asemeje, gracias a Dios. Sería insoportable lidiar con dos personas como él. Con una, vaya y pase, el amor es más fuerte…
-Es hasta que encuentres a alguien que te mueva el piso, me dijo.
¡¿Por qué le cuesta entender tanto que ya lo encontré?! Parece que no le gustara que lo ame así, que le escriba, que le dedique hasta mis sueños. Sé que puedo ponerme enfermiza algunas veces, pero siempre intento que no.
Hay momentos de bronca, enojo, odio total, pero con una simple charla sabe bajar mis revoluciones y ponerme en órbita de nuevo. Tiene las palabras justas. Pocas pero justas.
A veces pienso qué tan jodida estoy...
Entonces concluyo: estoy realmente jodida.
jueves, 10 de mayo de 2012
Volver al ruedo
No podía escribir, me sentía triste, no quería revolver mis
pensamientos, mi interior. Me quedé encerrada en los muros que siempre levanto
durante unos días. Llegaba la mañana y el delineador negro recorría toda mi
cara, producto de haberme dormido llorando la noche anterior. Una piedra de 10
toneladas en el pecho, en el corazón, un nudo en la garganta que todavía puedo
sentir. Así me sentía: sola, sin que él me demostrara un poco de cariño, un
poco de importancia, un ¿cómo estás hoy? ¿Te sentís mejor? Pero no. En cambio
recibí sólo un silencio casi sepulcral. No es que le corresponda preocuparse
por mí, pero me gustaría que fuese diferente. No por placer de cambiarlo,
simplemente porque saber que él está del otro lado, me hace bien. Creo que éste
escrito llega hasta acá, todavía no me siento con ganas ni fuerzas para hacer o
decir algo coherente.
Sólo necesito tiempo para acomodar. Pensar que rumbo va a tomar la mariposa.
Sólo necesito tiempo para acomodar. Pensar que rumbo va a tomar la mariposa.
Amoldar.
PD: Si puedo sentarme y volver escribir es por culpa de una
mujer. Una mujer que me devolvió la inspiración. Ella escribe, de hecho muy
parecido a mí, me sentí tan reflejada en lo que leí que tuve que volver al
ruedo. Por medio de éste escrito le digo: Gracias, necesitaba sacar todo
de adentro.
sábado, 5 de mayo de 2012
Mi pedacito de historia
Enojados, ofendidos, con los planetas desalineados y todo,
no pudieron resistirse al poder del destino. Era algo realmente increíble como
los separaba y los juntaba siempre.
Ésa vez fue especial porque ella lo necesitaba más que nunca, se sentía vacía, triste y hasta traicionada.
No podía creer lo que veía, esa frase que tantas veces había sido pronunciada, graffiteada, escrita y dibujada por ambos, ahora se plasmaba en otra pared. En otro pueblo. En otro tiempo y espacio en donde ellos estaban separados, inclusive estando en la misma cuadra. Pero esa frase los unía. Tomó su celular y lo llamó. Estaban a pocos metros y aún así no quería abandonar ese lugar en donde estaba sentada, leyendo una y otra vez esas letras, que formaban una frase, que encerraba mil significados.
Cuando él llegó, ella lo hizo voltear a leerla. Una sonrisa se instaló en su rostro y no hizo falta decir nada. Se besaron…
Ésa vez fue especial porque ella lo necesitaba más que nunca, se sentía vacía, triste y hasta traicionada.
No podía creer lo que veía, esa frase que tantas veces había sido pronunciada, graffiteada, escrita y dibujada por ambos, ahora se plasmaba en otra pared. En otro pueblo. En otro tiempo y espacio en donde ellos estaban separados, inclusive estando en la misma cuadra. Pero esa frase los unía. Tomó su celular y lo llamó. Estaban a pocos metros y aún así no quería abandonar ese lugar en donde estaba sentada, leyendo una y otra vez esas letras, que formaban una frase, que encerraba mil significados.
Cuando él llegó, ella lo hizo voltear a leerla. Una sonrisa se instaló en su rostro y no hizo falta decir nada. Se besaron…
martes, 1 de mayo de 2012
Miedo
No duermo hace más de 24 hs, quizás muchas de las cosas que
escriba hoy no tengan sentido, o sean un tanto extrañas, sin coherencia o
cohesión textual. No me importa, él me va a entender, o eso espero, porque
últimamente los planetas están desalineados y hasta a veces parecería que le
gustara hacerme enojar.
Pasaron muchas cosas en pocos días como de costumbre cuando se producen los encuentros. El último no fue como esperaba, de hecho fue, casi, la peor despedida de todas. Sabía que algo adentro mío había hecho click y no me gustaba para nada, pero no vi alternativa alguna, no había otra solución que hace de cuenta que él era uno más, aunque para mí no lo será jamás.
Mi vida últimamente se rige por miedo: riesgo a la amenaza, temor, sentimiento desagradable, etc.
Es tan común en cada ser humano sentirlo, hay para todos los gustos, miedos a cosas reales, a situaciones imaginarias, a objetos animados e inertes.
Mis miedos son una mezcla de todo. Son miedos arraigados puramente en él, en lo incierto de cada día, en el destino que juega conmigo todo el tiempo, en no saber que va a pasar, en fantasear situaciones hipotéticas... ¿Qué pasaría si conoce a otra persona, o si ya la conoció?
¿Si se convierte en el momento de esa persona? ¿Y si se olvida de mí? ¿Qué pasaría si dejo de ser ese recreo para convertirme en la hora de contabilidad?
Mil situaciones se me cruzan en la cabeza, no me dejan dormir, me hacen tener pesadillas. Creo nunca haberle confesado la peor. Ellos dos, en la playa con el mar de fondo, abrazados, de la mano caminando. Sabía que eso era imposible porque no le gustaba ir de la mano y menos abrazados. A la vista de cualquier mortal parecería hasta estúpido el sueño, pero en mí tiene un sentido tan horrible y profundo que me asusta, me parte el alma en dos y me desangra. Imaginarlo con otra persona, con ésa persona o quien fuese, es lo peor que me puede pasar. Y odio que así sea. Esa noche me levanté llorando, y el resto del día sentí un dolor en el pecho y un nudo en la garganta, que aún cuando recuerdo el sueño, vuelven.
Todo se resume en 7 palabras: miedo a perder lo que no tengo.
Y no lo tengo porque no me pertenece, ni a mí ni a nadie.
Lo ataría a mi lado, pero de nada serviría, si lo amas déjalo ser.
Pasaron muchas cosas en pocos días como de costumbre cuando se producen los encuentros. El último no fue como esperaba, de hecho fue, casi, la peor despedida de todas. Sabía que algo adentro mío había hecho click y no me gustaba para nada, pero no vi alternativa alguna, no había otra solución que hace de cuenta que él era uno más, aunque para mí no lo será jamás.
Mi vida últimamente se rige por miedo: riesgo a la amenaza, temor, sentimiento desagradable, etc.
Es tan común en cada ser humano sentirlo, hay para todos los gustos, miedos a cosas reales, a situaciones imaginarias, a objetos animados e inertes.
Mis miedos son una mezcla de todo. Son miedos arraigados puramente en él, en lo incierto de cada día, en el destino que juega conmigo todo el tiempo, en no saber que va a pasar, en fantasear situaciones hipotéticas... ¿Qué pasaría si conoce a otra persona, o si ya la conoció?
¿Si se convierte en el momento de esa persona? ¿Y si se olvida de mí? ¿Qué pasaría si dejo de ser ese recreo para convertirme en la hora de contabilidad?
Mil situaciones se me cruzan en la cabeza, no me dejan dormir, me hacen tener pesadillas. Creo nunca haberle confesado la peor. Ellos dos, en la playa con el mar de fondo, abrazados, de la mano caminando. Sabía que eso era imposible porque no le gustaba ir de la mano y menos abrazados. A la vista de cualquier mortal parecería hasta estúpido el sueño, pero en mí tiene un sentido tan horrible y profundo que me asusta, me parte el alma en dos y me desangra. Imaginarlo con otra persona, con ésa persona o quien fuese, es lo peor que me puede pasar. Y odio que así sea. Esa noche me levanté llorando, y el resto del día sentí un dolor en el pecho y un nudo en la garganta, que aún cuando recuerdo el sueño, vuelven.
Todo se resume en 7 palabras: miedo a perder lo que no tengo.
Y no lo tengo porque no me pertenece, ni a mí ni a nadie.
Lo ataría a mi lado, pero de nada serviría, si lo amas déjalo ser.
No sos una decepción, sos lo más hermoso, perfecto y jodidamente complicado que la vida me puso adelante.
viernes, 20 de abril de 2012
Inusual
Un hombre común una jeans, los suyos están bastante rotos.
Un hombre común es alineado, el no conoce el significado de un peine.
Un hombre común lleva maletín o mochila, él usa un morral de colores.
Un hombre común sonríe y ahí se terminó el asunto, su sonrisa es diferente a todo lo que se haya visto.
Un hombre común con ojos marrones es eso, un hombre con ojos marrones, pero los suyos tienen manchitas que los hacen únicos.
Un hombre común lleva en sus bolsillos las llaves de su casa, él lleva almendras, nueces y cereales de colores.
A un hombre común los cigarrillos le duran un rato, él se los termina en una cuadra.
Un hombre común es alineado, el no conoce el significado de un peine.
Un hombre común lleva maletín o mochila, él usa un morral de colores.
Un hombre común sonríe y ahí se terminó el asunto, su sonrisa es diferente a todo lo que se haya visto.
Un hombre común con ojos marrones es eso, un hombre con ojos marrones, pero los suyos tienen manchitas que los hacen únicos.
Un hombre común lleva en sus bolsillos las llaves de su casa, él lleva almendras, nueces y cereales de colores.
A un hombre común los cigarrillos le duran un rato, él se los termina en una cuadra.
Pequeñas cosas que lo hacen único.
Pequeñas cosas que me enamoran.
Pequeñas cosas que me enamoran.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)




















